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Deslinde

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LAS CITAS VERTIDAS AQUÍ TIENEN UN PROPÓSITO ESTRICTAMENTE EDUCATIVO

martes, 23 de septiembre de 2008

Exégesis y realidad

Cuando se estudian las corrientes teológicas contemporáneas, no se puede pasar por alto a la teología de la liberación. Para nosotros, en particular, nos es familiar el nombre del padre de la teología de la liberación, el sacerdote peruano Gustavo Gutiérrez Merino (para más detalles ver aquí).
Tuve la oportunidad de asistir a una de sus conferencias. Es un intelectual de primera línea, algo que es reconocido internacionalmente. Muestra de ello es que en 2003, Gutiérrez fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias.
La crítica que desde la perspectiva evangélica conservadora se ha hecho a la teología de la liberación es expresada, por ejemplo, por Antonio A. Nuñez (Teología de la Liberación [Miami: Caribe, 1986], 158) así:

Ahora viene la pregunta más importante en cuanto al método de la teología de la liberación: ¿Qué es para esta teología el criterio hermenéutico final? La impresión general que nos queda al leer a los teólogos de la liberación es que para ellos la norma hermenéutica no es la palabra escrita de Dios, o sea la Biblia en sí y por sí. El criterio final puede ser la praxis, o la ideolgía que impulsa esta praxis. Es la supremacía de la acción con respecto a la reflexión. Debemos hacer para saber, y esperar que de la ortopraxis brote la ortodoxia.

Y, también Harvie M. Conn (Teología Contemporánea en el Mundo [Grand Rapids: TELL], 87):
No basta decir con Orlando Costas, que "la teología de liberación revela su parcial apoyo a las Escrituras." No busca ningún apoyo de las Escrituras en el sentido clásico. Las Escrituras son historizadas, dejan de ser norma para que sean paradigma, de canon a cate­goría hermenéutica.
Sin embargo, como bien indica el Dr. Nuñez (1986: 258):

Ya es tiempo de sentarnos a escudriñar exegéticamente la palabra de Dios, no solo para comprobar o defender nuestra teología, sino especialmente para descubrir lo que el texto bíblico tenga que decirnos en esta situación crítica en la cual nos ha tocado vivir.

Lo que dice Gustavo Gutiérrez en este video (es de http://retratosdocumental.blogspot.com/) acerca de la realidad peruana debe hacernos reflexionar, para que nuestro quehacer teológico y exegético no sea hecho de espaldas a la realidad.



[Actualización: se puede leer una entrevista hecha a G. Gutiérrez aquí]

viernes, 19 de septiembre de 2008

Woody Allen y Moisés Silva

Moisés Silva presenta en la introducción de su libro God, Language and Scripture un ejemplo para ilustrar el proceso de exégesis que muchas veces se sigue. He adaptado este ejemplo así:

En el año 2850 después de la quinta guerra mundial, unos aqueólogos han encontrado un texto en español del principios del siglo XXI. Este idioma ha desaparecido completamente. Los expertos estudian arduamente para reconstruir el idioma. El texto que encontraron es este:



El director Woody Allen rompió una de sus costumbres para la película Vicky Cristina Barcelona, ya que, por primera vez, creó un personaje y escribió un papel a medida para una actriz, la española Penélope Cruz, y lo hizo para poder explotar todo su talento.


Se le pide a un erudito en el estudio del español del siglo XXI que analice este texto y este es el informe de su exégesis:




No se puede precisar si este texto es parte de una novela o de algún relato histórico. Lo que es evidente es que tiene que ver con el ámbito religioso, esto lo podemos apreciar por el uso de las palabras Cristina, crear y Cruz.


Director indica que es un líder, quizá tenga connotaciones políticas o religiosas. El nombre del director es Woody que es una palabra de origen anglosajón. Esta palabra significa “leñoso”. Quizá sus padres estaban relacionados con lo forestal o eran ecologistas. El apellido Allen quizá sea un error tipográfico de trasmisión textual, quizá Alien sea la lectura correcta aunque es la más difícil. Alien en el anglosajón significa “extraño, foráneo, extraterrestre”, quizá los ancestros de esta familia pertenecían a algún culto a los extraterrestres.


La palabra rompió es un pretérito indefinido que es la forma absoluta del pasado, pues expresa una acción terminada en una unidad temporal que no es ya del hablante, es decir, esto ocurrió en un tiempo remoto a quien redactó este texto. El verbo romper tiene una riqueza de significados, pues, tiene nada menos que 25 acepciones: “separar con más o menos violencia las partes de un todo, deshaciendo su unión”, “quebrar o hacer pedazos algo”, “gastar, destrozar”, etc. Es difícil decidirse por alguno de estos significados. Posiblemente todos los significados están incluidos en esta expresión. Por otro lado, romper tendría un sentido metafórico.


La expresión una de sus costumbres es el objeto directo de rompió. La palabra costumbre significa “hábito, una práctica social arraigada”, en el texto aparece costumbres (plural) lo cual sugiere indirectamente que Woody tenía varias prácticas que no se mencionan en el texto, pero sólo una de ellas rompió. La palabra película significa “piel delgada y delicada”, “cinta de celuloide preparada para ser impresionada fotográficamente”, es posible que se refiera a esto último. Es decir, esta cinta sería impregnada con las imágenes de Vicky Cristina Barcelona. Vicky es la forma anglosajona de Victoria, que alude al triunfo. Cristina es una forma femenina de cristiano. Victoria era cristiana. Barcelona era el nombre de una ciudad en España, lo que indica la procedencia de Victoria.


Al parecer, primera vez creó indica que Woody no tenía capacidad creativa. El uso de crear tiene un trasfondo en la idea religiosa de una deidad creadora. Es posible que se esté atribuyendo a Woody metafóricamente características de una deidad, porque crea un personaje. Al parecer Woody registra su creación en un papel, aunque la preposición en no aparece, la frase no se entendería sin suplir la preposición. El papel era usado para escribir. La expresión a medida significaría que usó los términos exactos en lo que escribió, ni más ni menos.


Todo lo que Woody hace es para beneficiar a una actriz, que tiene que ver con el mundo del teatro. El nombre de la actriz es Penélope, que proviene de la mitología de las culturas antiguas. Lo que llama la atención es Cruz que alude al cristianismo. Mitología y cristianismo indican que este nombre es metafórico para referirse a la fusión del paganismo con el cristianismo. Es decir, Woody es sincretista. Y termina el texto afirmando que Woody explotará todo su talento. La alusión a explotar indicaría el uso de dinamita, de poder o de fuerza. Quizá se refiera a la imposición de las ideas de Woody. El talento se refiere al "plato de la balanza o al peso", en este caso, al peso de Penélope Cruz. La frase es oscura, puede ser que signifique que Woody usará la fuerza del peso de Penélope Cruz, el peso del mito-cristianismo.


Silva no está en contra del estudio detallado de las palabras. El problema es el enfoque. Hay comentarios que por "su excesiva atención al detalle lingüístico, [comunican] una impresión falsa de la naturaleza del lenguaje, y de este modo falla en explicar lo que el autor bíblico realmente estaba buscando comunicar" (Silva, 15). Es evidente que las palabras deben entenderse en su contexto lógico, su contexto lingüístico y en su uso sincrónico.

"que otros hagan exégesis por mí"

El pastor Rick Warren (Métodos de Estudio Bíblico Personal, 10) afirma algo interesante:

En el mundo occidental vivimos en una sociedad cuya preferencia es tener gente que piense por nosotros. Por eso la televisión y otras formas de entretenimiento, incluyendo los deportes profesionales, son tan populares.

El problema es que haya predicadores que dediquen poco tiempo a la exégesis prefiriendo que otros piensen por ellos.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Sensus Literalis (“sentido literal”)

El significado de un texto está determinado por las consideraciones históricas y gramaticales.
Es el método de interpretación “que le da a cada palabra el mismo significado que tendría en el uso normal, ya fuese al escribir, hablar o pensar”.[1] Como dice José M. Martínez:

Como su mismo título lo indica, tiene como objeto hallar el significado de un texto sobre la base de lo que sus palabras expresan un sentido llano y simple a la luz del contexto histórico en que fueron escritas. La interpretación se efectúa de acuerdo con las reglas semánticas y gramaticales comunes a la exégesis de cualquier texto literario, en el marco de la situación del autor y de los lectores de su tiempo [subrayado mío].[2]

Por tanto entender la Biblia literalmente es reconocer que Dios dice exactamente lo que quiere decir y para ello utiliza lenguaje literal y figurado (literario). Esto implica respetar las estructuras literarias. En palabras del Dr. Sproul:

…en la Biblia un verbo es un verbo y un nombre común es un nombre común, igual que en cualquier otro libro.[3]

_______________________

[1] Ramm, Bernard, Protestant Biblical Interpretation (Boston: W. A. Wilde, 1956), 53,89-92, citado por Ryrie, Charles C., Dispensacionalismo Hoy (Terrassa: Portavoz, 1974), 99-100, y también por Pentecost, J. Dwight, Eventos del Porvenir (Miami: Vida, 1984), 6-7.

[2] Martinez, José M., Hermenéutica Bíblica (Terrassa: Clie, 1984), 121.

[3] Sproul, R. C., Cómo estudiar e Interpretar la Biblia (Miami: Flet, 1996), 63.

algunos pensamientos sobre ἀποκάλυψις

Permitiré que mi corazón me dicte lo que escribiré (son pensamientos falibles). No escribiré sobre semántica o gramática de ἀποκάλυψις. El libro de Apocalipsis es considerado el libro más difícil de interpretar. Esto, a pesar de que ἀποκάλυψις significa "hacer totalmente conocido" (BDAG), es decir, quitar el velo.

ἀλήθεια (la verdad) es necesaria, porque es un des-ocultamiento (ἀ-λήθεια). Al experimentar ese desocultamiento nuestro espíritu se satisface. Así, ἀλήθεια es contrastable en el reino de los hechos (lo fáctico) y en el reino del pensamiento (lo formal). ἀλήθεια revela al engañador. Por eso el engañador detesta ἀλήθεια. La palabra de Dios es ἀλήθεια (Jn. 17.17).

En el reino de Dios, Jesús es ἀλήθεια (Jn. 14.6) y ἀποκάλυψις. Jesús no está oculto y es revelación. Porque Dios no está callado (Schaeffer) y nos ha hablado por el Hijo, ἐν υἱῶ (lit. "en Hijo" He. 1.2).

Apocalipsis es distinto al desocultamiento (ἀλήθεια), pero no contrario. Mientras se busca y se indaga ἀλήθεια, ἀποκάλυψις nos encuentra.

ἀλήθεια es contrastable, verificable, ἀποκάλυψις se contempla y se admira.

El Espíritu guió a ἀλήθεια en el caso de los apóstoles (Jn. 16.13); ser guiado implica un camino. ἀποκάλυψις no es un camino, es un acto de Dios hic et nunc para Juan en Patmos, y de este modo para nosotros.

Es ἀποκάλυψις porque es el Dios personal infinito que está ahí, Quien quita el velo.

Es ἀποκάλυψις porque el contenido no sería accesible a nuestra mente y corazón de otro modo, de ningún modo.

Es ἀποκάλυψις porque es sobrenatural, no hay procesos gnoseológicos ni metodologías que nos desembocan en ἀποκάλυψις.

Es ἀποκάλυψις, no articulado (en griego está sin artículo), porque es sui generis.

ἀποκάλυψις está más allá de las fronteras de nuestra epistemología, pero está cerca de los ojos de la fe. No la fe del salto al vacío que sería una fe más ciega que un topo, sino de la fe bíblica cuyos ojos son abiertos como los de Bartimeo.

(Abraham no es kierkegaardiano, a pesar de Kierkegaard. Dios abrió los ojos de Abraham. Abraham no es el irracionalista que abraza las paradojas dialécticas neortodoxas. Abraham es el padre de la fe.)

ἀποκάλυψις nos encuentra no para abrir nuestros ojos. ἀποκάλυψις está allí para quienes tienen los ojos abiertos, ἀποκάλυψις es τοῖς δούλοις, para los siervos. Los siervos no son el grupo de iniciados de un culto esotérico. Quienes tienen los ojos abiertos son los siervos de Jesús el Mesías. Abrir los ojos es una gracia de Dios. Es la fe que tiene la convicción de lo que no se ve (He. 11.1). Nadie puede ser un siervo sin fe. La fe es ver, y quien ve algo (tan solo algo) de la gloria de Dios en Jesús, sencillamente se postra. El creyente que ve está postrado en tierra, es siervo, es humilde. Mucha gente me dice que conoce y entiende doctrina, tradición, la Biblia, que cree en Dios y en Jesús... pero no están postrados. Se engañan.

La palabra siervo no es un título honorífico o un cliché propio de clérigos. Un siervo es uno que está rostro en tierra desde el fondo de su corazón. Todos los que vieron la gloria de Dios estaban postrados, no caían de espaldas (eso es juicio). Estaban postrados. Eso es humildad ante el Todopoderoso. No experimentaron "risa santa", estaban con temor. El apóstol nos exhorta a estar ocupados en nuestra salvación con temor y temblor (Flp. 2.12). Los siervos de Dios no declaran confesiones positivas, al contrario, confiesan su pecado, su miseria y su perversión (1Jn. 1.10).

ἀποκάλυψις es para el siervo. No es para entretener los espíritus lascivos cazadores de misterios y "del día y la hora" (Mr. 13.32; Mt. 24.36 contra Miller, Russell, Rutherford, etc.). Es para los que están con el rostro en tierra porque tienen ojos para ver.

Abandonemos la idea lamentable de ἀποκάλυψις como libro oscuro y enrevesado. Contemplemos la belleza de la revelación. Permitamos que nuestros ojos de fe admiren el plan de Dios que dio a nuestro Jesús Mesías. Miremos la hermosura del triunfo de nuestro Salvador el Ungido. El triunfo de Nuestro Señor. Y entendamos que ese triunfo, aunque aguarda su cumplimiento, por ser profecía de Dios ya lo podemos saludar, es real ya. (Es por eso que el preterismo no es convincente para mí, además de otras razones).

Apropiémonos de la bienaventuranza, el gozo, la felicidad y dicha:

Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca (Ap. 1.3).

lunes, 15 de septiembre de 2008

καλοῦντος τὰ μὴ ὄντα ὡς ὄντα (Ro. 4.17) y el "poder creativo" de nuestras palabras

Este texto es usado con frecuencia, en el movimiento de la palabra de fe, porque supuestamente la expresión καλοῦντος τὰ μὴ ὄντα ὡς ὄντα (“llama las cosas que no son, como si fuesen”) enseñaría el poder “creativo” de las palabras pronunciadas por una persona. Por ejemplo, David Yonggi Cho afirma:

En aquella mañana, cuando estaba leyendo la Biblia en busca de algún pasaje especial para predicar, mis ojos cayeron súbitamente en Romanos 4:17: "Dios levanta a los muertos, y llama las cosas que no son como las que son". Mi alma se aferró a esa escritura, y mi corazón comenzó a entusiasmarse. Me dije a mí mismo: "Debo llamar las cosas que no son como si ya fueran, y como si las tuviera ya". Y así recibí la respuesta al problema de cómo conservar mi fe.[1]

Y también, Joyce Meyer:

En mi opinión, uno de los grandes privilegios que tenemos como hijos de Dios es penetrar, tocar o alcanzar, ese ámbito o esfera en donde Dios… llama las cosas que no son como si fueran.

También, debemos dejar claramente establecido, que esta práctica puede obrar en contra nuestra cuando llamamos las cosas que no son la voluntad de Dios, sino de nuestro adversario el diablo. De hecho el mundo parece adicto a llamar el desastre.[2]

Esta interpretación erróneamente aplica la frase καλοῦντος τὰ μὴ ὄντα ὡς ὄντα (“llama las cosas que no son, como si fuesen”) a los creyentes. Eso se llama sencillamente eiségesis. Debemos cuidarnos de hacer eiségesis que es la práctica de leer un pasaje de las Escrituras y meter el significado que nos parece más apropiado. Es encontrar el significado que nosotros queremos. Un sencillo principio de interpretación sana es entender un texto en su contexto. De acuerdo al contexto inmediato, la expresión καλοῦντος τὰ μὴ ὄντα ὡς ὄντα no se aplica a los creyentes. El antecedente de ambos participios (ζῳοποιοῦντος “da vida” y καλοῦντος “llama”) es θεοῦ (Dios), y ambos participios están unidos con un artículo (τοῦ).

καλοῦντος τὰ μὴ ὄντα ὡς ὄντα se referiría (1) al poder creativo de Dios, “creación [fuera] de la nada”, creatio ex nihilo (cf. Käsemann, Morris, Cranfield, Hendriksen). La terminología que usa el Apóstol Pablo tendría un trasfondo teológico judío, “particularmente en círculos judíos helenísticos” (Dunn; cf. Filón, Spec. 4.187, etc.). (2) Moo entiende esta frase con el matiz de “llamar aquello que todavía no existe como si lo fuera”, es decir, la construcción ὡς + participio tendría fuerza comparativa (cf. NET Bible).
Cualquiera de las interpretaciones que se asuma, el enfoque de esta parte del versículo no es la naturaleza de la fe de Abraham, sino la naturaleza de Dios, Aquél en quien Abraham tiene fe (cf. Carl W. Conrad). Insistir en aplicar a los creyentes tal expresión no tiene justificación exegética. Es sacar la frase de su contexto.

_________

[1] La Cuarta Dimensión (Miami: Vida, 1981), 13.

[2] ¡Esta Boca Mía! (Miami: Unilit, 1997), 31.

domingo, 14 de septiembre de 2008

La ciudad santa

καὶ τὴν πόλιν τὴν ἁγίαν ἰερουσαλὴμ καινὴν εἶδον καταβαίνουσαν ἐκ τοῦ οὐρανοῦ ἀπὸ τοῦ θεοῦ, ἡτοιμασμένην ὡς νύμφην κεκοσμημένην τῶ ἀνδρὶ αὐτῆς.
Y yo [Juan] vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.
Apocalipsis 21.2


viernes, 12 de septiembre de 2008

"evangelio" de la Prosperidad

En el video abajo, aparecen las palabras más cáusticas de John Piper, pastor de Bethlehem Baptist Church en Minneapolis, demostrando su indignación con relación al "evangelio" de la prosperidad (indignación que yo comparto). Para recursos en español de John Piper ver aquí.


Piper creció en Greenville, Carolina del Sur, y estudió en Wheaton College. Obtuvo sus grados del Fuller Theological Seminary (B.D.) y la Universidad de Munich (D.theol.). Por 6 años enseñó Estudios Bíblicos en Bethel College en St. Paul, Minnesota, y en 1980 aceptó el llamamiento a servir en Bethlehem. John Piper es el autor de más de 30 libros y más de 25 años de su predicación y enseñanza están disponibles gratuitamente en desiringGod.org.















Scott Bailey tiene un blog llamado Scotteriology. A algunos les parecerá irreverente, a otros les parecerá hilarante, a mí me parece funesto porque presenta a los predicadores de la prosperidad como lo que son: siervos de Mamón (δοῦλος μαμωνᾶ = mamonista; μαμωνᾶς prob. del arameo ממון, estado enfático ממונא, cf. Mt. 6.24). La sátira que hace Scott de los mamonistas queda corta comparada con el terrible daño que hacen los mamonistas al evangelio de Jesucristo. Los admiradores de estos mamonistas se sentirán ofendidos. Resulta paradójico que haya gente que se sienta más ofendida por la denuncia de las herejías de estos mamonistas, y esas mismas personas no reaccionen con la misma furia ¡cuando el evangelio de Jesucristo es mancillado!

Al parecer, una de las semifinales para el campeonato del herético-mamonismo está entre Joel Osteen y Creflo Dollar. En el mundo de habla hispana, el nombre de Joel Osteen es asociado al de Marcos Witt y de Danilo Montero, famosos cantantes. Witt es pastor, predica a la comunidad hispana de la Iglesia Lakewood en Houstonl, la iglesia de Osteen. Por cierto, no es culpabilidad por asociación, Witt realmente aprueba, recomienda y difunde lo que Osteen enseña. No sorprende que Witt haya prologado la traducción al español del libro de Osteen Su mejor vida ahora (Lake Mary: Casa Creación, 2005). Witt dice en el prólogo que "[C]uando Joel habla, el oyente siente que Dios mismo le está aconsejando con mucho respeto, ternura y cariño" (p. v), y añade "lo recomiendo con alegría porque son consejos que no tan solamente han funcionado en mi vida personal, sino en las vidas de múltiples millones que han encontrado una nueva alegría en servir a Dios" (p. vi).
El sermón "Los Mercaderes del Templo" del pastor Chuy Olivares es pertinente. Tómese en cuenta que Chuy Olivares es pentecostal, pero está decididamente en contra del "evangelio" de la prosperidad.
[Actualización:
Puse el link de Chuy Olivares porque él manifiesta haber formado parte de los inicios del "avivamiento" musical con Marcos Witt. Y es testigo de excepción en el desarrollo de esta carrera mamonista de los supuestos "salmistas". Por otro lado, Olivares es carismático en sus creencias y eso indicará que las críticas al evangelio de la prosperidad provienen no sólo de sectores no-carismáticos (v.g. Gordon Fee). Aclaro que no soy carismático.]

Blog en español de Andreas Köstenberger

No me había percatado que el blog del Dr. Andreas Köstenberger está disponible en español. (¡Estoy muy retrasado!) Andreas Köstenberger es Profesor de Nuevo Testamento y director de estudios de Ph . D. en el Seminario Teológico Bautista del Sureste.
El blog está en la página Fundamentos Bíblicos.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Leyendo a Moisés Silva


Moisés Silva: BA, Bob Jones University (1966); BD, Westminster Theological Seminary (1969), ThM (1971), y PhD, University of Manchester (1972).

Moisés Silva nació en la Habana (Cuba), el 4 de septiembre de 1945, y ha vivido en los EEUU desde 1960. Ha enseñado estudios bíblicos en Westmont College (1972-1981), Westminster Theological Seminary (1981-1996), y Gordon-Conwell Theological Seminary (1996-2000). Fue presidente de la Evangelical Theological Society (1997). En Manchester estudió con F. F. Bruce y James Barr. Moisés Silva es reconocido por su pericia en cuestiones lingüísticas (semánticas) y, por ende, es un experto en la exégesis.

Agradezco a mi amigo, el evangelista Tim Chapman, quien generosamente me ha prestado el libro editado por D. A. Carson, Peter T. OBrien, Mark A. Seifrid, Justification and Variegated Nomism, vol. 2: The Paradoxes of Paul (Grand Rapids: Baker Academic, 2004). En este libro estoy leyendo el cuidadoso ensayo de Moisés Silva "Faith Versus Works of Law in Galatians" [Fe vs. obras de la Ley en Gálatas], 217-248, sencillamente es excelente.

Entre las obras de Silva acerca del uso del lenguaje tenemos God, Language, and Scripture y Biblical Words and Their Meaning: An Introduction to Lexical Semantics.

Comparto con Esteban Vázquez (quien tiene en un post links útiles sobre Silva, Esteban tiene un excelente blog, por cierto), el aprecio por la obra de Moisés Silva. Creo que la obra de Silva debe difundirse para beneficio de nuestra exégesis y predicación.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

λατρεύω y la Deidad de Cristo

Se ha llamado la atención al hecho de que Mt. 4.10 (αὐτῶ μόνῳ λατρεύσεις citando Dt. 6.13; cf. Lc. 4.8) enseñaría que con el único que se usa el verbo λατρεύω (“servir”) es con Dios. Si λατρεύω no es usado con relación a Jesús, entonces significaría que Jesús no es Dios. Este verbo, por cierto, no es muy frecuente en el NT. El texto de Ap. 22.3 parecería referirse a Jesús, lo cual es debatible (καὶ οἱ δοῦλοι αὐτοῦ λατρεύσουσιν αὐτῶ ¿a quién se refiere el pronombre en 3 persona singular, a Dios o al Cordero?).[1]
Al parecer, en el NT el verbo λατρεύω se usaría exclusivamente de Dios. Sin embargo, en Dn. 7.14 aparece λατρεύω (λατρεύουσα participio presente activo) con relación al hijo del hombre (cf. v. 13). Y, de acuerdo al NT Jesús es el hijo del Hombre (Mt. 25.31-33; Mr. 14.61-62; Jn. 9.35-38[2]; Hch. 7.55-56; Ap. 1.7,12-18). λατρεύουσα es traducción de יִפְלְחוּן en arameo, que es una palabra que se restringe al ámbito cultual o del servicio religioso a la deidad (BDB, 1108). Esta sería una referencia a la Deidad del Hijo del Hombre.[3]
________________________
[1] “[Juan] enfatiza indirectamente la deidad de Cristo como igual a Dios”: Simon J. Kistemaker, New Testament Commentary: Exposition of the Book of Revelation (Grand Rapids: Baker, 2001); cf. Alan F. Johnson, “Revelation” Expositor's Bible Commentary (Frank E. Gaebelein & J.D. Douglas ed.; Grand Rapids: Zondervan, 1976-1992).
[2] NA27.
[3] Cf. Robert M. Bowman, Jr., J. Ed Komoszewski, Darrell L. Bock, Putting Jesus in His Place: The Case for the Deity of Christ (Grand Rapids: Kregel, 2007), 66-69.

sábado, 6 de septiembre de 2008

πορευθέντες “id” y la Gran Comisión (Mt. 28.19)

Hay una interpretación un tanto diferente con respecto a nuestro entendimiento “tradicional” del texto de la Gran Comisión. Lo que me interesa es que esta interpretación reclama basarse en el texto original griego.
Nuestro texto dice:
πορευθέντες οὗν μαθητεύσατε πάντα τὰ ἔθνη, βαπτίζοντες αὐτοὺς εἰς τὸ ὄνομα τοῦ πατρὸς καὶ τοῦ υἱοῦ καὶ τοῦ ἁγίου πνεύματος
Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (RV1960)
Se ha entendido comúnmente que “ir” es tan imperativo como “hacer discípulos”. Para los proponentes del nuevo énfasis, esta interpretación “tradicional” pasa por alto el idioma original griego. La interpretación novedosa resalta el hecho de que la palabra “id”, que en nuestras versiones en español está en imperativo, es traducción de la palabra griega πορευθέντες que es un participio y no un imperativo.
Dr. John Corrie[1], en un artículo[2] titulado “Mateo 28:16-20: La misión y el discipulado[3] escribe:

En años más recientes se ha reconocido que “ir” no es el verbo principal de estos versículos. En realidad el único imperativo en Mateo 28:19 es el “haced discípulos”, y las demás formas verbales son participios. Esto significa que la misión llega a ser fundamentalmente el “hacer discípulos”.
[cursivas mías]

El profesor Corrie pone mayor peso en el imperativo y parece restarle fuerza a las demás formas verbales porque son participios. La base de tal afirmación es que son formas verbales distintas.
Creo que este es un ejemplo del “maximalismo” gramatical, es decir, se pone el máximo énfasis en los elementos individuales del idioma original (caso, número, tiempo, modo, voz, etc.) aisladamente sin considerar los aspectos contextuales.
Es cierto que nuestra palabra “id” (imperativo activo 2ª persona plural) es traducción de la palabra griega πορευθέντες que es un participio aoristo pasivo 2ª persona plural. Pero, el mero hecho de ser participio ¿indica que no tiene sentido imperativo?
Tenemos que indicar que se considera que πορευθέντες es un participio, al igual que los otros dos (βαπτίζοντες “bautizando” y διδάσκοντες “enseñando”). Pero, hay algunas observaciones que hacer. πορευθέντες es un participio aoristo al igual que el verbo principal, es un participio que está antes del verbo principal, el modo del verbo principal es imperativo.
Al considerar la estructura:
participio aoristo + imperativo aoristo
Se trataría de un participio de “circunstancia acompañante”[5], el cual se usa "para comunicar una acción que, en algún sentido, está coordinada con el verbo finito". Un participio de “circunstancia acompañante” funciona como un prerrequisito para el verbo principal. Cada vez que aparece el participio aoristo de πορεύομαι precediendo un verbo en imperativo o indicativo aoristo en Mateo, se trata claramente de una “circunstancia acompañante” (y esto se da, de acuerdo a Wallace, en virtualmente toda la literatura narrativa).
Pero, βαπτίζοντες “bautizando” y διδάσκοντες “enseñando” son participios en presente activo, están después del verbo principal. Estos participios describirían los medios para realizar la acción de “hacer discípulos”.
Daniel B. Wallace afirma que considerar el participio πορευθέντες como adverbial “¡convertiría la Gran Comisión en la Gran Sugerencia!”. Creo que tiene razón.
Entonces, πορευθέντες a pesar de ser un participio, tiene fuerza imperativa. Debe entenderse como un imperativo "id", aunque no independientemente de "haced discípulos". Ir es un mandato unido a hacer discípulos. No es sólo ir, como tampoco no es sólo discipular. Debemos ir y hacer discípulos. El mandato no es sólo "id", pues μαθητεύσατε "haced discípulos" es el verbo principal. Ir es prerrequisito de hacer discípulos.
Por otro lado, se debe recordar la renuencia de los apóstoles con respecto a "ir" donde los gentiles (cf. Hch. 10.28). Cristo al decirles a los discípulos que vayan tendría una fuerza imperativa. En ese contexto, debe entenderse esta estructura participio aoristo + imperativo aoristo.
_____________________________
[1] Profesor de Misiología All Nations Christian College.
[2] Este artículo forma parte de las Conferencias Bíblicas del SETECA, impartidas por el Dr. Corrie del 7 al 10 de agosto de 2001.
[3] KAIRÓS 31, julio - diciembre (2002), 28.
[5] Lo dicho está basado en el trabajo de Daniel B. Wallace, Greek Grammar Beyond the Basics (Grand Rapids: Zondervan, 1996), 640-645.

viernes, 5 de septiembre de 2008

H. E. Dana y la interpretación

Vale la pena leer la advertencia que hace muchos años atrás expresara el profesor H. E. Dana:

Prevalece en la mente popular la noción de que la
interpretación es atribuir un significado plausible a la Escritura. Es decir,
generalmente se entiende que es atribuir un significado al pasaje, en vez de
descubrir lo que su significado realmente es. Se piensa en una interpretación
posible, se le aplica al pasaje en estudio, y si “se ajusta”, se considera que
es la correcta. El supuesto ex­positor es totalmente olvidadizo del hecho de
que el pa­saje fue escrito por un autor realmente vivo, cuyo pro­pósito
era el de transmitir una idea definida y que, en consecuencia, el pasaje tiene
un solo significado, y que aquel significado se encuentra en la superficie en
vez de estar "escondido en las profundidades de las Escrituras", como
frecuentemente se supone. Para muchas personas la idea es que mientras más
remoto y extraño sea el sig­nificado propuesto, más ingeniosa es la
interpretación. En efecto, la mente popular cristiana conceptúa la habilidad en
la interpretación, mayormente como asunto de una in­geniosidad divinamente
impartida para idear significados posibles, para la Escritura. Se olvida el
hecho de que la Biblia es una colección de mensajes vivos, nacidos de los
corazones y de las experiencias de hombres corrientes, y destinados para la
realización de ciertos propósitos cons­cientes, y que, por consiguiente, no
podemos interpretarla hasta que nos hayamos colocado en el mismo pensamiento y
sentimiento del autor del pasaje.Interpretación, propiamente definida, es el
esfuerzo de una mente de seguir los procesos de pensamiento de otra mente, por
medio de símbolos que llamamos el lenguaje. Estos símbolos del pensamiento
pueden ser escritos o ha­blados. Se emplean como el medio por el cual una
mente procura comunicar a otra el progreso de su pensamiento. El esfuerzo de la
otra mente de recibir esta comunica­ción del pensamiento es interpretación.
De modo que cualquier esfuerzo de una mente por entender el pensa­miento de
otra mente es interpretación, sea el modo de expresión escrito o hablado [Es
correcta la premisa de Johannes Behm que, desde que las hermenéuticas bíblicas
forman un ramo de la interpretación en su sentido más amplio, los principios
generales de interpretación se apli­can también a los libros de la Biblia,
siendo la única diferencia que los principios generales de interpretación deben
adaptarse al carácter distintivo de la literatura bíblica. Así que en la
interpretación del Nuevo Testamento nos encontramos en el terreno ancho y
general de la ciencia histórica. Vase Behm: Pnuematische Exegese, pp. 15 sig.].
Esto quiere decir que real­mente para interpretar, tenemos que pasar a
través del medio de expresión, hasta llegar al fondo, al estado de la mente que
se expresa. Entonces el único medio ade­cuado de la interpretación es el de
descubrir el estado to­tal de conocimiento que ha procurado expresarse. El
me­dio de expresión no es el asunto de primera considera­ción; la mente
que es expresa es el blanco que ha de al­canzarse. Por lo tanto, la página
impresa del Nuevo Tes­tamento no es el objeto final de interpretación. La
expe­riencia y los procesos de pensamiento del escritor mismo son los que
debemos procurar descubrir y desenvolver. Debemos acercarnos a un libro del
Nuevo Testamento con el pensamiento de confrontar una exhibición de
sím­bolos llamados la literatura, los cuales representan un es­tado de
conocimiento que existió en el antiguo pasado. La tarea ante el intérprete es la
de alcanzar y entender este estado de conocimiento. Por consiguiente, es
nece­sario ser conocedor íntimo de todas las condiciones exis­tentes que
influían en el conocimiento del escritor del Nue­vo Testamento. [El hecho de
que nadie puede por sí mismo adquirir un conoci­miento completo de todo el
fondo del Nuevo Testamento, no es razón suficiente para abandonar este método.
Behm justamente protesta contra el hecho de aceptar esta insuficiencia de un
claro conocimiento histórico de la Biblia, como razón para señalar una manera
nueva, que se presume ser superior al método histórico. (op. cit. p. 5).][1]

____________________________

[1] H. E. Dana, Escudriñando las Escrituras: Un Manual de las Hermenéuticas del Nuevo Testamento (tr. W. Q. Maer; El Paso: CBP, 1946), 13-15.

La guitarra clásica

Esta hermosa pieza es del excelente compositor brasileño Heitor Villa-Lobos: Gavota Choro. Con algunos pequeños defectos, este guitarrista la ejecuta bien (aunque le falta expresividad).

No podía faltar Asturias (o "Leyenda") de Isaac Albeniz ejecutada por el maestro John Williams.

Y, mi favorita, el segundo movimiento, Adagio, del Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo, interpretado magistralmente por el maestro John Williams.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

anima vili


Al humanista francés Marc-Antoine Muret (1526-1585), en latín Muretus, se le atribuye una anécdota. Habiendo huido de Francia (acusado de sodomía y herejía), llegó a Lombardía. Allí cayó enfermo y pidió ayuda a los médicos, los cuales discutieron el asunto entre sí. Muretus estaba vestido pobremente, tenía aspecto de vagabundo. Para que el enfermo no entendiera, los médicos dijeron en latín:
Faciamus experimentum in anima vili
Hagamos un experimento en este ser sin valor.
El latín era la lengua culta que hablaba la gente educada. Para sorpresa de los galenos, el vagabundo, el “ser sin valor”, les respondió en un elegante latín:
Vilem animam appellas pro qua Christus non dedignatus est mori?
¿Llamaréis ‘ser sin valor’ a alguien por quien Cristo no desdeñó morir?
La vida inmoral (o dudosa en el mejor de los casos) que llevaba Muretus, le hacía un anima vili. Muretus era un pecador, y hasta cierto punto entendió que Cristo había muerto por él. Delante de Dios somos anima vili.
συνίστησιν δὲ τὴν ἑαυτοῦ ἀγάπην εἰς ἡμᾶς ὁ θεὸς ὅτι ἔτι ἁμαρτωλῶν ὄντων ἡμῶν χριστὸς ὑπὲρ ἡμῶν ἀπέθανεν
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros
Romanos 5.8

“ocúpate en la lectura…” (πρόσεχε τῇ ἀναγνώσει 1Ti. 4.13)

πρόσεχε τῇ ἀναγνώσει “ocúpate en la lectura…”
1Ti. 4.13
πρόσεχε es un imperativo presente activo 2ª persona de προσέχω, “continuar en atención estricta de algo, ocuparse de, dedicarse o aplicarse a”[1]. Es un mandato directo, claro y específico dirigido a Timoteo. Este es el séptimo imperativo[2] en este capítulo, los anteriores son:
4.7: (1) παραιτοῦ “desecha”, (2) γύμναζε “ejercítate”
4.11: (3) παράγγελλε “manda”, (4) δίδασκε “enseña”
4.12: (5) καταφρονείτω “tenga en poco”, (6) γίνου “sé”
4.13: (7) πρόσεχε “ocúpate”
4.14: (8) μὴ ἀμέλει “no descuides”
4.15: (9) μελέτα “practica”, (10) ἴσθι “dedícate”[3]
4.16: (11) ἔπεχε “ten”, (12) ἐπίμενε “persiste”
Con relación al dativo τῇ ἀναγνώσει (“la lectura”), es posible que incluya el estudio personal, pero, de acuerdo al uso en la literatura (de la lectura de la ley y los profetas en la sinagoga, cf. Hch. 13.15; 2Co. 13.14), es más probable que τῇ ἀναγνώσει se refiera a la lectura pública de las Escrituras.[4] Probablemente el énfasis en tal práctica (unida a la exhortación y la enseñanza) no sea litúrgico, sino que funciona como un preventivo práctico en contra del error doctrinal (herejía) a Timoteo.[5]
La Biblia debe ser la base para la exhortación y enseñanza, algo que contrasta con las fábulas interminables de los falsos maestros. Es lamentable que la Biblia esté tan ausente de la predicación, aunque parezca una paradoja. Como bien lo dijo el profesor Haddon W. Robinson:
En muchos mensajes, el pasaje bíblico que se le lee a la congregación recuerda
al himno nacional que se toca en un partido de béisbol: da inicio al juego, pero
no se vuelve a escuchar en toda la tarde.[6]
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[1] BDAG, προσέχω s.v. 3, se usa con dativo. Cf. EDNT 3:169.
[2] Cf. William D. Mounce, Word Biblical Commentary, Volumen 46: Pastoral Epistles (Dallas: Word Books, 2000; edición electrónica).
[3] BDAG, εἰμί s.v. 3c.
[4] Cf. BDAG, ἀνάγνωσις s.v. 1; Mounce, op. cit.; Guillermo Hendricksen, Comentario del Nuevo Testamento: Exposición de las Epístolas Pastorales (Michigan: TELL, 1979), 180; William Barclay, Comentario al Nuevo Testamento (Terrassa: CLIE, 1995).
[5] Cf. Mounce, op. cit.
[6] Haddon W. Robinson, La Predicación Bíblica (Miami: UNILIT, 2000), 18.

lunes, 1 de septiembre de 2008

ὡς σεαυτόν (Mt. 22.39) y la autoestima

Mt. 22.39 dice simplemente:
δευτέρα δὲ ὁμοία αὐτῇ, ἀγαπήσεις τὸν πλησίον σου ὡς σεαυτόν.
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo"
Antes de revisar acerca de este texto, creo que merece atención lo que David G. Myers dice respecto de la autoestima:

Se cree ampliamente que la mayoría de nosotros sufre del problema de baja autoestima “Yo no estoy bien, tú estás bien”. Hace una generación, el psicólogo humanista Carl Rogers (1958) concluyó que la mayoría de las personas que él conocía “se menosprecian a sí mismas, se consideran a sí mismas como despreciables y antipáticas”. Muchos divulgadores de la psicología humanista están de acuerdo con él. “Todos nosotros tenemos complejos de inferioridad”, afirma John Powell (1989), “Aquellos que parecen no tener dicho complejo sólo están fingiendo”. O como lo planteó Groucho Marx: “Nunca ingresaría a ningún club que aceptara a una persona como yo”.
En realidad, la mayoría de nosotros tenemos una buena reputación ante nosotros mismos. En estudios sobre autoestima, aun las personas de puntuaciones bajas responden en el rango medio de las puntuaciones posibles. (Una persona con autoestima “baja” responde a enunciado tales como “Tengo buenas ideas” con un adjetivo calificativo, tal como “algo” o “en ocasiones”.) Más aún, en una de las conclusiones más provocadoras y firmemente establecidas de la psicología social, se refiere a la potencia del sesgo de autoservicio.[1]

No pretendo polemizar acerca de este tema, pero creo que necesita evaluarse exegéticamente la evidencia bíblica presentada. A mi juicio, por lo menos en el texto de Mt. 22.39, se ha cometido una falacia exegética. Lo que sigue es gran parte del ensayo de Daniel B. Wallace sobre este texto:
Nuestro objetivo en este breve ensayo no es trazar la historia de esta interpretación, sino argüir que es una falacia. Desentrañando el significado del verso resulta la siguiente traducción ampliada: “Amarás a tu prójimo como ya te amas a ti mismo”. De este modo, el amor propio es asumido en este texto, no mandado.
Hay dos razones para argüir que este es el significado del texto aquí. Primero, una comparación establece normalmente un estándar o una norma contra la que alguna posición se presente. La partícula griega ὡς es el primer medio usado para sugerir tal comparación en el Nuevo Testamento (y se usa en Mt. 22.39). Por ejemplo, en Mt. 12.13, Jesús sanó una mano de un hombre, “haciéndola íntegra, como la otra”. La mano íntegra fue el estándar contra el cual la mano ya sanada fue medida. En Mt. 17.2, el rostro de Jesús “resplandeció como (ὡς) el sol”. Obviamente, sol es el estándar por medio del cual la comparación sería hecha. En Mt. 28.4, los soldados vigilando la tumba de Jesús se “volvieron como muertos” cuando ellos vieron al ángel. En Ro. 9.27, el número de hijos de Israel serían “como (ὡς) las arenas del mar”. En 2Ti. 2.9 Pablo dice que él está llevando cadenas “como (ὡς) un criminal”. 1P. 1.24 dice que “toda carne es como (ὡς) la hierba”. En todos estos textos (y resultados de otros textos en el NT) una comparación es hecha. En cada uno, la comparación comienza con un estándar o norma. Pero si Mt. 22.39 implica dos mandatos, entonces no hay estándar de comparación. Argüir que debemos amar a nuestro prójimo tanto como nosotros debemos amarnos a nosotros mismos no establece ni un estándar o norma.
Segundo, y más específicamente, ὡς se halla a veces a continuación de un mandato. Cuando es así, ¿cuál verbo sería implicado en la cláusula ὡς? En todas las veces, se debería leer el indicativo.[2] Esto es, la comparación no es de mandato con mandato, sino de un mandato con un estándar que ya está siendo seguido. Note los siguientes ejemplos.[3]
Mt. 6.5 –“Cuando oréis, no seáis como [son] los hipócritas”
Mt. 6.10 –“hágase tu voluntad en la tierra como [es] en el cielo”
Mt. 6.16 –“Cuando ayunéis, no pongáis cara triste como [hacen] los hipócritas”
Mt. 10.16 –“sed sabios como [son] las serpientes y sencillos como [son] las palomas”
Mt. 18.3 –“vuelvan como [son] los niños”
Lc. 15.19 –“trátame como [si fuera] uno de tus jornaleros”
Lc. 22.26 –“sea el mayor entre vosotros como el más joven”
Gá. 4.12 –“Volveos como [soy yo]”
2Ts. 3.15 –“No lo tengáis como [si fuera] un enemigo, sino amonestadle como a hermano”
1Ti. 5.1 –“Reprende a un anciano como [si fuera] un padre”
Flm. 17 –“Recíbele como [si me recibieras] a mí”
En conclusión, ¿el amor propio es bíblico? Realmente, sí. Es bíblico en que se asume ser verdad (cf. Ef. 5.29). Pero ¿se ordena el amor propio? Difícilmente. El primario texto de prueba para ello es Mt. 22.39.[4] Y, como hemos intentado demostrar, que el texto significa que el amor propio es asumido, no mandado. Además, hay numerosos textos que sugieren que nuestras vidas necesitan ser orientadas a los demás. El significado llano del pasaje en Flp. 2.3 (“estimando cada uno a los demás como más importantes que vosotros mismos”) debería contrapesar cualquier noción de que nuestro enfoque en la vida debería estar en uno mismo. El ejemplo del Señor Jesús sigue esta declaración programática en Flp. 2.3. En vv. 6-11 Jesús es visto como el ejemplo supremo de auto sacrificio. El versículo 5 vincula la actitud de Jesús a lo que debería ser la nuestra: “Haya en vosotros mismos esta mentalidad que hubo también en Cristo Jesús”. También, nosotros deberíamos seguir los pasos del maestro y dirigir nuestras vidas hacia afuera y hacia arriba.
Tal absorción con el sí mismo es endémica a la naturaleza humana y, en particular, está convirtiéndose en el sello distintivo de Occidente. Estamos impulsándonos rápidamente hacia el narcisismo y la anarquía a causa de tales actitudes. En contra de esto, la Biblia habla con claridad.
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[1] David G. Myers, Psicología Social (2ª ed.; México: McGraw-Hill), 88.
[2] No sin frecuencia, el verbo es afirmado realmente. El indicativo es el modo hallado. Cf. Mt. 5.48 (“sed perfectos como vuestro Padre en los cielos es perfecto”); 6.12 (“perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores”); 8.13; 15.28; 18.33; 27.65; Col. 3.18; Ap. 18.6; etc.
[3] Aún os gustaríais examinar estos ejemplos por medio de suplir un imperativo o un subjuntivo en la cláusula ὡς. Por ejemplo Mt. 6.5, “Cuando ores no seas como los hipócritas”. Obviamente, esto tiene poco sentido.
[4] Efesios 5.33 tiene una construcción similar y debería ser interpretado similarmente. “Maridos, amad a vuestras esposas como a vosotros mismos” no significa “amad a vuestras esposas como deberíais amaros a vosotros mismos”, sino “como vosotros ya os amáis a vosotros mismos”.