lunes, 3 de agosto de 2009

Sismo de 5.0 en Ica

Otro sismo se acaba de sentir por aquí (03:10 pm), a 32 km al Sur-Este de Ica (Dpto. Ica ). De acuerdo al Instituto Geofísico del Perú ha sido de 5.0 Richter.

jueves, 30 de julio de 2009

Desmitificando a Bultmann


Estoy leyendo el libro de Rudof K. Bultmann, Historia de la Tradición Sinóptica (Salamanca: Sígueme, 2000). Tiene un "Prólogo a la Edición Castellana" (pp. 9-53) escrito por Xabier Pikaza. Y como es obvio, no es lo mismo leer acerca de Bultmann que leer a Bultmann. En realidad, eso se podría decir de cualquier autor. En mi caso particular, encuentro difícil de aceptar su postura filosófica. Pero, sigo leyéndolo.

Hallan inscripción aramea del siglo I en el monte de Sión


Foto: israelnationalnews.com


Una inscripción supuestamente en arameo que data del siglo I ha sido hallada en la zona del monte de Sión. La inscripción consta de 10 líneas. Según el Dr. Shimon Gibson se trataría de un hallazgo sin precedentes. Douglas Mangum y Jim West tienen artículos al respecto. Creo que las noticias de hallazgos arqueológicos recientes siempre son emocionantes.

sábado, 25 de julio de 2009

Himno Nacional del Perú

El 28 de julio se celebra en nuestro país el día de independencia. Aquí, el Himno Nacional del Perú interpretado por el tenor peruano Juan Diego Flores. La letra es obra del iqueño José de la Torre Ugarte y Alarcón.
Enlace: http://www.youtube.com/watch?v=yPmXQwARm2k



En especial, me gusta la última estrofa:
En su cima los Andes sostengan
la bandera o pendón bicolor,
que a los siglos anuncie el esfuerzo
que ser libres, por siempre nos dio.
A su sombra vivamos tranquilos,
y al nacer por sus cumbres el sol,
renovemos el gran juramento
que rendimos al Dios de Jacob
.
El "Cóndor Pasa" es la melodía andina representativa de nuestro país:

miércoles, 22 de julio de 2009

Peligro al criticar las falacias exegéticas



Quién no recuerda a los ancianos criticones de los muppets. Sólo se dedicaban a criticar. Verlo en los muppets era gracioso. Pero, no lo es cuando sucede en la iglesia. Tampoco en la exégesis. Hay quienes piensan que es divertido analizar las falacias cometidas por algunos predicadores. En mi caso, me resulta trágico, doloroso. Uno de mis autores favoritos es el Dr. D. A. Carson, profesor de Nuevo Testamento en Trinity Evangelical Divinity School en Deerfield, Illinois. Su valioso libro Exegetical Fallacies cambió profundamente mi modo de entender la exégesis.


Precisamente en este libro, el Dr. Carson advierte del peligro que acarrea el estudio de las falacias cometidas en la exégesis y la crítica.

Lo primero es que el negativismo persistente es espiritualmente peligroso. La persona que se traza como ambición de su vida el descubrir todo lo que es incorrecto —ya sea incorrecto con la vida o alguna parte de ella, como la exégesis—se expone a la destrucción espiritual. La gratitud a Dios tanto por las cosas buenas como por Su protección y propósito soberanos aún en las cosas malas, será la primera virtud a seguir. A esto le seguirá rápidamente la humildad, cuando el crítico, muy bien informado acerca de los defectos y la falacias (¡especialmente las de otros!), llega a sentirse superior a quienes él critica. La competitividad espiritual no es una virtud cristiana. El constante negativismo es un alimento que proporciona muchas calorías al orgullo. No he observado que los estudiantes de seminario, por no decir conferencistas de seminario, estén especialmente exentos de este peligro.[1]

Con gratitud a Dios y humildad debemos continuar con la tarea de la exégesis. Y si corresponde exponer las falacias cometidas, que Dios guarde nuestro corazón. Y, en todo, que Dios sea glorificado.


Cuando viene la soberbia, viene también la deshonra; Mas con los humildes está la sabiduría.
Pr. 11.2

Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.
1P. 4.11


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[1] D. A. Carson, Exegetical Fallacies (2ed.; Grand Rapids: Baker, 1996), 22.

sábado, 18 de julio de 2009

William D. Mounce: "un poco de griego" o "un poco de orgullo"

Foto: zondervan.com


En el artículo donde escribí acerca de las falacias exegéticas de Guillermo Maldonado, Esteban Vázquez hizo un comentario muy pertinente a mi queja de "qué es peor, (1) saber un poco de hebreo y/o griego, o (2) no saber hebreo y/o griego," pues nos recordó lo que William D. Mounce, gramático del griego bíblico, escribe:

Hay limitaciones para nuestra propuesta, o lo que me gusta llamar “griego bebé.” No llegarás a aprender el idioma por completo, y mi preocupación es que olvidarás que tú sólo conoces sólo un poco. Voy a darte la habilidad para que parezcas que tienes autoridad por citar palabras griegas o hebreas y la gramática, y quizá estés completamente equivocado. En realidad aplacé este libro por varios años debido a esta preocupación, pero finalmente llegué a la conclusión que no es un poco de griego lo que resulta peligroso. Es un poco de orgullo lo que resulta peligroso.[1] [énfasis mío]

Aunque conocemos poco de algo, sonamos como que sabemos mucho de todo. Pretendemos manejar los matices del hebreo y del griego. Subimos al púlpito para hacer gala de nuestra “erudición” vociferándola. Pero, lo que en realidad brilla es nuestro orgullo. Debemos aprender de Nuestro Maestro quien es manso y humilde de corazón (Mt. 11.29) para aplicar tales actitudes incluso en el manejo de los idiomas bíblicos.
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[1] William D. Mounce, Greek for the Rest of Us (Grand Rapids: Zondervan, 2003), xviii.

Hermenéutica y movimiento neo-apostólico



George Reyes tiene un ensayo intitulado "El Paradigma Neoapostólico Latinoamericano: Un Diálogo Hermenéutico." En este documento trata cuestiones relacionadas con la hermenéutica del movimiento neo-apostólico. Aquí algunas partes de este interesante ensayo:




...

La clave hermenéutica más predominante, con base a la cual el paradigma neoapostólico latinoamericano lee el texto bíblico, es, en suma, la experiencia personal. Esto, que es el resultado lógico de la naturaleza misma, sistema de fe o cosmovisión de este fenómeno religioso, explica por qué lleva a cabo la lectura del texto sin la mediación, al menos consciente, de dos marcos hermenéuticos fundamentales: a) uno metódico-exegético sustentable, y b) otro filosófico de fondo. Consecuentemente, la tendencia hermenéutica global del paradigma neoapostólico latinoamericano es subjetivista.


Leer más aquí.

viernes, 17 de julio de 2009

3Jn. 2: Gordon D. Fee vs David Yonggi Cho et al.


En un anterior artículo me refería a la exégesis de 3Jn. 2, y el modo de entender dicho texto por Oral Roberts y David Yonggi Cho.
D. Yonggi Cho ha escrito todo un libro basado en dicho texto: Las Tres Bendiciones en Cristo: cómo reclamarlas y obtenerlas (Bs. As.: Peniel, 2005). Por otro lado, G. D. Fee hace el siguiente comentario:

Aun entre la gente más ortodoxa en teología, sin embargo, muchas ideas extrañas ganan aceptación en varios campos. Por ejemplo, uno de los movimientos actuales entre los protestantes americanos, especialmente los carismáticos, es el llamado evangelio de salud y riqueza. Las "buenas nuevas" son que la voluntad de Dios para sus hijos es la prosperidad económica y material. Uno de los abogados de este "evangelio" comienza su libro con un argumento a favor del "sentido sencillo" de la Escritura y afirmando que él le da el primer lugar a la Palabra de Dios durante su estudio. Dice que lo que cuenta no es lo que pensamos que dice sino lo que en realidad dice. El busca el "significado sencillo". Pero uno comienza a dudar de lo que en realidad sea el "significado sencillo", cuando se dice que la prosperidad económica es la voluntad de Dios, con base en un texto como 3 Juan 2: "Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma", un texto que en realidad no tiene que ver en nada con la prosperidad económica. Otro ejemplo toma el significado sencillo de la historia del joven rico (Marcos 10:17-22), precisamente como lo opuesto de "lo que en realidad dice", y atribuye la "interpretación" al Espfritu Santo. Con todo derecho. uno puede dudar de si en verdad se busca el significado sencillo; tal vez el significado sea lo que tal escritor quiere que el texto signifique, para apoyar sus propias ideas.[1]


Hank Hanegraaff, cita estas afirmaciones de G. D. Fee (The Disease of the Health and Wealth Gospels):

¿Manejan de manera apropiada Oral y Evelyn este pasaje? ¡La respuesta es un NO bien enfático! Recuerde que debemos tomar en cuenta el contexto histórico del pasaje. Las palabras del texto fueron las iniciales en la carta que Juan dirige a su amigo Gayo, y tal como lo específica el erudito bíblico Gordon Fee, estas palabras “eran la manera acostumbrada de presentar el saludo en una carta personal de la antigüedad”. Fee concluye que “extender los deseos de Juan para con su amigo Gayo a la noción de que todos los cristianos deberían disfrutar de prosperidad material y financiera, es completamente ajeno al texto. Esa no fue la intención de Juan, ni pudo ser la forma en que lo entendió Gayo. En resumen, ése no es el "significado evidente" del texto. Además, resulta provechoso saber que la palabra griega que se traduce “próspero”, significa “que te vaya bien en tus relaciones con los demás”.[2]

Creo que estas citas expresan con claridad cómo se está usando la Biblia para apoyar las ideas del movimiento de prosperidad.
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[1] Gordon D. Fee & Douglas Stuart, La Lectura eficaz de la Biblia (Miami: Vida, 1985), 14.
[2] Hank Hanegraaff, Cristianismo en Crisis (Miami: UNILIT, 1993), 241.

jueves, 16 de julio de 2009

B. D. Ehrman y los Hechos de Pablo y de Tecla


En su libro Cristianismos Perdidos, el Dr. Ehrman se refiere así al apócrifo Hechos de Pablo y de Tecla:
Al igual que las historias sobre Jesús, los relatos sobre la milagrosa vida de Tecla circularon en un principio como tradiciones orales, probablemente desde comienzos del siglo II. Sin embargo,ésta es bastante famosa gracias a una narración escrita, los Hechos de Tecla, que luego sería incluida dentro de un corpus de textos mucho más amplio conocido como los Hechos de Pablo, que narra los viajes y aventuras milagrosas del apóstol. Una de las características más sorprendentes de los relatos sobre Pablo y Tecla es que sabemos que es una falsificación. Por supuesto, también sabemos que el evangelio de Pedro es una falsificación, y que lo son otros libros que hemos mencionado antes -el Evangelio de Tomás, el Evangelio de Felipe y el Apocalipsis de Pedro- y muchos otros textos del mundo antiguo. Sin embargo, en este caso hay una importante diferencia. El autor que falsificó los Hechos de Pablo y Tecla fue atrapado y confesó su fechoría.[1]
Esto resulta interesante porque he oído con frecuencia a predicadores con mucha convicción afirmar que Pablo era pequeño de estatura, de piernas curvas, cabello ralo, y que debido a dicho aspecto físico era menospreciado por los cristianos (i.e. los corintios, los gálatas).
Al parecer el prof. G. A. Deissmann creía que la descripción de Pablo era probablemente correcta, pero eso no es seguro.
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[1] Bart D. Ehrman, Cristianismos Perdidos: Los credos proscritos del Nuevo Testamento (trad. Luis Noriega; Barcelona: Ares y Mares, 2004), 56.

La presencia del apóstol Pablo (2Co. 10.10)

La preocupación por la apariencia del apóstol Pablo me lleva al texto de 2Co. 10.10:
ὅτι, αἱ ἐπιστολαὶ μέν, φησίν, βαρεῖαι καὶ ἰσχυραί, ἡ δὲ παρουσία τοῦ σώματος ἀσθενὴς καὶ ὁ λόγος ἐξουθενημένος
Porque a la verdad, dicen, las cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal débil, y la palabra menospreciable.

...pues algunos dicen: “Sus cartas son duras y fuertes, pero él en persona no impresiona a nadie, y como orador es un fracaso” (NVI).

Las cartas sí -dicen algunos- son graves y enérgicas, la presencia corporal flaca y el hablar torpe. (BDP).

La expresión τοῦ σώματος (lit. "del cuerpo") constituiría un genitivo adjetival (semítico)[1], i.e. "corporal, real." Esto no se limita al aspecto físico del apóstol (lo incluye), sino que abarca toda su persona. La palabra ἀσθενὴς, que en otros contextos se traduce como "enfermo," en este contexto se entiende con mayor probabilidad como “no impresionante, débil” (cf. BDAG, s.v. ἀσθενής 2; L&N, 79.69); o aún "pobre" con relación a posesiones (cf. LSJ, s.v. ἀσθενής 4). Lo que indica que el apóstol Pablo en persona no les impresionaba a los corintios. En conexión a la presencia no impresionante de Pablo, la palabra (λόγος), i.e., el contenido de lo predicado por el apóstol, no era digna de tomarse en cuenta. El participio ἐξουθενημένος significa "despreciable" en el sentido de considerar algo como no teniendo valor (cf. BDAG, s.v. ἐξουθενέω 1; L&N, 88.195).
¿Por qué Pablo, en persona, no impresionaba a los corintios? Algunos han aceptado el testimonio de la obra apócrifa de Hechos de Pablo y de Tecla (lo cual comenté anteriormente), que la apariencia física [i.e. fealdad] y la estatura de Pablo provocaba tal menosprecio. Sin embargo, Bruce Winter nos llama la atención hacia las ideas de los retóricos en aquella época, esp. el filósofo Epicteto (gr. Επίκτητος, 55 - ca.135 dC) en Dis. 3.1: Περὶ καλλωπισμοῦ "Sobre la ornamentación."[2] De acuerdo a Epicteto en su Dissertationes ab Arriano digestae 3.22.86-89 [3], el orador debe cuidar su apariencia como medio para impresionar a su audiencia. Al filósofo cínico la apariencia física era muy importante.
La presencia personal de Pablo no encajaría con el ideal de orador, según la retórica griega y el gusto de los corintios. No significa que Pablo era un descuidado en su aspecto físico. En realidad, las exigencias de los corintios eran de acuerdo a estándares humanos. Así, los corintios desdeñaban a la persona y a la palabra del apóstol Pablo.
Esto me hace recordar la expresión de un líder evangélico que al conocer a un caballero de buena presencia exclamó: "¡Este hombre tiene presencia de pastor!" Entiendo que esa era una expresión corintia, i.e., carnal.
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[1] Cf. Murray J. Harris, The Second Epistle to the Corinthians (NIGTC; Grand Rapids: Eerdmans, 2005), 699.
[2] Cf. Philo and Paul among the Sophists (Cambridge: Cambridge University Press, 1997), 116-7.
[3] Ver la traducción en inglés The Discourses of Epictetus (trad. George Long; Londres: George Bell & Sons, 1890), 261